jueves, 17 de abril de 2008

LOS GLOBOS DE CIELO

Cielo era una amiga que estudiaba conmigo en la Villa. En realidad, su verdadero nombre era Maricielo, pero ella prefería que la llamen por la forma corta [no sé por qué, ya verán después a que me refiero] Tan amiga mía no era, con las justas un hola y chau suficientes. Podría decir que era bonita. Sí, era linda. Sin embargo eso no era lo que más destacaba en ella. Diría que su atractivo principal, que llamaba la atención de todos, era su prominente.. su exuberante.. su desarrollada.. ustedes ya saben, no? Digamos, que cuando se bañaba no se mojaba los pies.

Decía que Cielo era bonita y atractiva, porque no pasaron ni dos meses y ya empezaba a salir con un pata del salón, aunque no por ello dejó de ser la amiga de todos [la amiga de todos de la buena manera, no de la mala, por si acaso] Claro, que eso no le permitió escaparse de las jodas de los chicos que a veces somos tan malos [pero las mujeres rajando son peores] Estoy seguro que eso de ‘Los globos de Cielo’ no fue algo ‘inventado’ por la clase; seguro se lo habrán dicho mucho antes. Es más, si sus padres hubieran sabido que su hijita querida se iba a desarrollar así, hubieran optado por ponerle otro nombre.

El caso era que yo no podía dejar de mirarlos. Aguanta! No, no era por una morbosidad de quedarme mirándolos y ver lo grandes que eran, sino que era algo que me llamaba la atención, era algo raro que tenía un no sé qué, algo así como el lunar de Número Tres que Austin Powers no podía dejar de ver en Goldmember. Sorry, a veces soy medio weirdo y me quedo mirando cosas que no debo. Obviamente, no los miraba en todo instante, quizás en algunos momentos raros o cuando hablaba con ella y tenía que hacer fuerza extrema para mantener la mirada sobre el cuello.

El problema con Cielo fue algo muy, pero muuuuuy rochoso. En un tiempo, se dio la fiebre entre los hombres de tumbarnos en el salón, en las escaleras, en los balcones, etc. Al decir tumbarnos me refiero a meternos cabe, a golpearnos las rodillas por detrás, a empujarnos por los hombros, etc. Sí ya sé, machos y huevones. Por mi condición de menor del grupo [siempre he sido de los menores en mis grupos] no le entraba tanto al juego, aunque de vez en cuando una empujada por allí, una caída por allá, no estaba de más. Todo con tal de entrar en la manada.

Pero [porque siempre hay un pero en estas historias] cierto día de invierno me encontraba conversando con Cielo en el balcón [conocen ustedes esas construcciones que son todas las universidades e institutos de todo el Perú, no? Edificios con salones de un lado y un largo balcón al frente] Su enamorado [del cual ya ni recuerdo el nombre] estaba a su lado apoyado en el balcón y yo frente a ella. Usualmente, casi no hablaba con ella, pero esta vez lo hacíamos porque.. porque.. bueno, tampoco recuerdo de qué estábamos hablando.

Mientras hablaba con ella me esforzaba por mantener el hilo de la conversación y a la vez poner toda mi voluntad en mantener la vista al frente y no seguir con la manía de ver lo que no debía. Habré estado en tal estado de concentración que no vi lo que se veía venir. Un par de desadaptados se aproximaba por detrás de mí, dispuestos a seguir haciendo de las suyas. Así fue como, mientras cada uno me sujetaba levemente de un hombro, golpeaban simultáneamente la parte trasera de mis rodillas con las suyas, para hacerme perder el equilibrio y caer arrodillado. Me agarraron tan frío que en efecto me caí con todo hacia delante.

Todo lo que viene a continuación habrá pasado en cinco segundos, aproximadamente. Mientras caía hacia delante veía que Cielo estaba más cerca. No, no caí sobre ella, no la tiré al suelo, no. Hubiese preferido mil veces eso, pero no. En lugar de eso o quizás para evitar eso, sentí una necesidad extrema de sujetarme de algo, cualquier cosa, para evitar la aparatosa caída. Mis manos se levantaron a la altura de mi cabeza, mis rodillas casi tocaban el suelo, me sentía Stallone en Cliffhanger y tenía que agarrarme de los últimos peñascos que quedaban en el acantilado. Pero en este caso, los peñascos resultaron ser más blanditos.

Juro que fue sin mala intención. Fue solo una serie de eventos desafortunados. Para evitar irme de cara contra ella, tuve que poner las manos hacia delante y ¿lamentablemente? se apoyaron a la altura equivocada. En pocas palabras, caí de rodillas cogiendo los globos de Cielo. Muchas cosas pasaron al instante. Primero, Cielo gritó anonada mi nombre mientras ella también levantaba las manos; después, al tiempo que me decía ‘Qué te pasa huevón!’ su enamorado me empujaba y me tiraba hacia a un lado para que la soltara. Atrás, los dos desgraciados que me habían hecho caer, literalmente se cagaban de risa; y yo en el suelo pataleaba como tortuga puesta de espaldas tratando de levantarme deshaciéndome en disculpas.

Cuando logré levantarme lo único que dije fue: ‘Disculpa, me empujaron, espera voy por ellos..’ y no volví más. Me metí al salón a buscar a los que seguían riéndose contando la gracia para quienes no la habían visto. Afortunadamente, la llegada del profesor de turno terminó con la chacota general y todo volvió a su relativo orden. Pero no para mí. Durante toda la clase estuve pensando en lo que Cielo y su enamorado me harían por tal profanación. Sin embargo, no pasó nada. Creo que Cielo se dio cuenta de las fatales circunstancias en que todo ocurrió y su enamorado lo tomó deportivamente -aunque sí se enojó un poco conmigo al principio.

Desde ese momento me curé en salud y no volví a ver a Cielo de la misma manera. Claro, resultaba difícil no verla, porque estaba en el mismo salón que yo, pero al menos hacía el intento. Nunca más volvimos hablar de eso en el salón, las tumbadas terminaron al poco tiempo cuando alguien casi se rompe la crisma en las escaleras, el enamorado de Cielo volvió a ser mi amigo como antes y no he vuelto a tener situaciones tan terribles como esa. Es por eso que ahora, después de años de sucedido, puedo decir:

¡PERO QUÉ BUENAS SE SENTÍAN!

lunes, 14 de abril de 2008

NAKED ON: HOLLYWOOD

Ayer mientras miraba 'Californication' y aparecía Madeline Zima, pensaba si era necesario que todas las actrices tendrían que calatearse alguna vez en sus carreras en Hollywood. No estoy en contra de ello, es más, todos saben que el calateo vende, es lo que más vende, pero en el caso de las actrices que empiezan de pequeñas ¿no creen que es demasiado que después de haberlas visto interpretando tiernos papeles ahora se exhiban sin ningún pudor frente a las cámaras?

Tengo entendido que la mayoría lo toma como un proceso de 'evolución' en su imagen, pero también las hay las que después de haberse quedado estancadas, recurren al calateo para lograr despegar nuevamente sus carreras. Como es el caso de Zima en 'Californication', por ejemplo. Después de el éxito obtenido en 'La Nana' estuvo en un par de películas intrascendentes para después aparecer como una adolescente de 16 años [ya quisiera tener yo amigas de 16 años con ese cuerpo] que tiene una noche de copas una noche loca, con su escritor favorito [el agente Mulder, para los que no han visto la serie]


La actual 'Gracie' con 22 añitos.
Yeah baby, yeah!


Estuve pensando en otras mini estrellas que ahora son todas unas sex symbol y pude encontrar las siguientes:


Elisha Cuthbert
¿Quién no recuerda 'Mecánica Popular para niños'?



Kirsten Dunst
Nominada a un Globo de Oro por 'Entrevista con el vampiro'



Lindsay Lohan
Bueno, Lindsay no me cae ya? Así que sin palabras.



Melissa Joan Hart
'Sabrina' tampoco me gusta así que sigo chitón boca.



Mischa Barton
¿Han visto 'Lawn Dogs'? Buenaza, se la recomiendo.



Natalie Portman
Aquí tengo un empate técnico entre 'El Profesional' y 'Closer'.



Scarlett Johansson
Bueno, a Scarlett le perdono toditito lo que haga :D


También están las cantantes [las Britneys, las Christinas] pero ellas tampoco me caen, así que para otro día será ese tema. Recuerdan ustedes otras ex mini stars que se me hayan pasado?

jueves, 10 de abril de 2008

PREGUNTAS SUELTAS

¿Se han dado cuenta que en los comerciales de Cristal, para identificarse con su mayor público objetivo, los hombres son altos, chatos, gordos, flacos, pelados, pelucones, viejos, jóvenes, narizones, ojones, dientones, orejones, chanchas, agarrados, feos, normales, galanes, etc, etc. PERO TODAS -SÍ TOOODAS- LAS MUJERES SON RICAS Y APRETADITAS?







¿Por qué ah? ¿Acaso las mujeres normales y/o menos agraciadas no toman cerveza?

pd. si no sale el link de comentarios actualiza hasta que funke. no sé porqué está así :s

lunes, 7 de abril de 2008

MM CHISMOSO

Tiempo de mm. A falta de temas para postear, bienvenidos sean. El primero viene patrocinado por [proyexióN personaL] y el segundo gracias a un un gentil auspicio de aloony*land


¿Quién eres?
Frankie - lector - tímido - mudo - soñador - reilón

¿Qué haces?
¿estudio? - como - duermo - juego - leo - escribo

¿Qué es de tu vida?
publicidad - inglés - películas - internet - libros - geekeadas



5 cosas que no sabían de mí

Dos veces me preguntaron si era gay.. tanto se nota? jajaja. No, en serio, no sé porque me lo preguntaron, pero no, no soy gay. Soy bien hombrecito y bendita sea mi mama por haberme parido macho. Como diría Stifler: 'estoy seguro de mi sexualidad' Aunque no por eso voy a besar o agarrarle el trasero a otro hombre como él lo hizo :s

Quisiera ser futbolista. Pero de los buenos pues, no esa sarta de vagos que no hacen nada. Cuando Alianza cumplió el Centenario, yo soñaba con dar la vuelta con ellos. Ahora sueño con sacarlos del hueco en el que están. Claro, después de eso, jugar en Europa, ganar la Champions y tener un huevo de plata.

Nunca me he mandado a una chica. Para que vean que tan loser puedo llegar a ser. Las pocas veces que estuve con alguien fueron por mutuo acuerdo, por colaboración de un amigo/a o porque ella se me mandó. Pueden creer que una chica se mande? Yo sí xD

No me gustan los bebés o los niños chiquitos. Con el riesgo de ganarme antipatías del público, en especial del femenino, hay veces que ni siquiera soporto ver un bebé, cargarlo o estar con él. O cuando zappeo y encuentro esos programas en Discovery H&H de mamás embarazadas dando a luz que para mí, son espantosos.

Fui choro. Cuando estudiaba en la USMP, hace un huevo de años, me choreaba los 'Comercios' que ponían en la sala de profesores. Pero no todos los días, sólo los sábados que venía Somos y catálogos de tiendas. Para el platal que me cobraban, el jalarme unos periódicos de vez en cuando me parecía una retribución justa.

viernes, 4 de abril de 2008

I WANNA BE.. JAKE GYLLENHAAL

Para poder cantar como él en este video.



Ojo, digo CANTAR. No vestirme como él. Solo CANTAR.


En mi defensa puedo decir que Maya Rudolph me parece la más sexy de las actuales SNL girls.


Claro, lo es desde que se fue mi siempre favorita Tina Fey, a quien religiosamente sigo en 30 Rock [¿habían visto a una mujer tan geek y sexy a la vez?]

martes, 1 de abril de 2008

SOLO PARA MIS OJOS


Ayer me ponía los lentes en la mañana y noté que uno de los brazos está más duro que el otro. Mientras trataba de arreglarlo, pensaba en todos los lentes que había tenido a lo largo de mi ciega vida. Cabe señalar que yo no usaba lentes de pequeño. Pero mi hermano y mis papás, sí. Fue un 29 de julio de hace mucho tiempo [lo recuerdo por que veíamos en la TV el desfile por fiestas patrias] que vi a los tres usando lentes y deseé llegar a usar lentes algún día. Ja, gran error.

Mis deseos se hicieron órdenes y terminando la primaria y empezando la secundaria me tocó usar lentes por una terrible miopía que crecía a la par mío [y sigue creciendo creo] Según el doctor, la miopía seguiría desarrollándose junto conmigo hasta que uno de los dos termine primero. Un gana-gana. No sé quién ganó la carrera porque igual perdí yo. En total contabilizo siete juegos de lentes, incluyendo los que llevo ahora. Por orden cronológico se llaman así:

Los de señora: O los grandes feos. Fueron los primeros que tuve en mi vida y gracias a ellos mis primeros años de secundaria fueron un desastre. La montura era marrón, con cristales foto gray [esos que no son ni oscuros ni claros] y ni redondos ni cuadrados, sino una mezcla de los dos. Realmente, esos lentes, destrozaron mi identidad y mi autoestima en la secundaria. Lo curioso era ver a mis amigos pelearse por que se los prestara y lucirse con ellos paseando por el cole o la calle. Gracias a Dios sólo duraron un año. Por el aumento de la medida y mi reticencia a seguir usándolos, fueron desechados.

Los de Cobra: [por este Cobra] Seguían siendo igual de feos que los anteriores, pero al menos eran más pequeños. Ahora tenían una cubierta de plástico en la parte que rodea los cristales, la cual se fue despegando con el devenir del tiempo. El nombre de Cobra apareció luego que accidentalmente mi hermano se sentara sobre ellos y le rompiera un brazo [‘El brazo duro de la ley’] Como su reemplazo tardaría en llegar, seguí usándolos así hasta en el cole. En un recreo se me cayeron del rostro y me enteré que los cristales sí eran de cristal y no de mica. Andar por el colegio con unos lentes sin un brazo y un cristal roto de un lado, le valieron ese apodo.

Los decentes: Estos fueron los últimos que eligió mi mamá. Ella se negaba a que yo fuera con ella a elegir mi propia montura, supongo por temor a que elija la más cara de todas. Sin embargo éstos me gustaron mucho más. Si bien seguían siendo de color marrón [no me gusta el marrón, no lo usaría en ropa, sólo en zapatos] tenían el detalle de ser aquellos que no tienen marco en la parte baja de los cristales, es decir eran de luna volada. Al menos estos lentes si eran decentes para presentarse ante el público y me duraron lo suficiente para que no se rompa el hilo de pescar con el que iban amarrados. Eso sí, el hilo se ensuciaba demasiado.

Los primeros negros: Esta elección fue una casualidad. Ahora, por primera vez, iba yo a una óptica a elegir la montura que quería. Mientras mi mamá me hacía ver los clásicos que ella compraba [como los arriba mencionados] se acercó la dependienta [¿así se dice?] y me ofreció otros que ‘estaban de moda’ Eran los clásicos de luna ovalada. Mi mamá ya estaba eligiendo los marrones cuando la dependienta sacó los negros ovalados. Aún recuerdo la razón que nos dio para elegirlos después que los compramos: ‘Como tiene la cara blanca, estos negros le combinan muy bien’ Dentro de mí pensé: ‘Lo que faltaba: racismo ¿Si tuviera cara negra o marrón tendría que usar unos blancos?’

Los pesados: Como la medida seguía aumentando, el grosor de las micas también, por lo que eran necesarias monturas que puedan sostenerlas. Por ese motivo aparecieron los pesados. Fue el diseño que más me gustó hasta ahora. Aunque creo que estaban hechos de hierro. Eran extremadamente pesados. Tan pesados que las patitas me dejaban huecos en la nariz por el peso. No quise quedar marcado de por vida con dos manchas sobre la nariz, por lo que lamentablemente tuve que dejar mis preferidos y cambiarlos. No los había usado ni tres meses. Fueron los que menos me duraron [y no por deterioro]

Los delgadiiitos: Después de lo que me costó convencer a mi mamá que me compre una montura nueva tan pronto, vino la venganza. Lo único que le dije fue que la montura sea más delgada que la anterior, pero que pueda contener las micas. Apelando a su espíritu ahorrativo me consiguió –no sé de dónde- una montura extremadamente delgada [eran prácticamente unos fierritos soldados entre sí] Lo asombroso era ver que las micas parecían mágicamente unidas a la montura sin un resquicio dónde moverse. En todo el tiempo que me duraron nunca se salieron las micas [y eso que lo intenté] Pasaron a mejor vida cuando empezaron a despintarse y volverse de un color verduzco por todos lados.

Los actuales: Son los que más me han durado hasta ahora. Su naturaleza de plástico debe haber contribuido a ello. Regresamos a la óptica de la dependienta [que ya no estaba, ahora era otra dependienta] y nos mostraron los que ‘ahora estaban de moda’ Nunca se los había visto puesto a nadie en la calle pero me parecieron agradables. Son los ahora famosos negros de carey que todo el mundo usa. Lo malo era que en ese tiempo casi nadie lo usaba, por lo que parecía un weirdo total con ellos puestos. Sobreponiéndome a las miradas, los llevé estoicamente hasta que se volvieron populares y comerciales. Puedo decir que soy un precursor de la moda.

De todos estos, solo conservo los de Cobra [son un clásico], los pesados [están como nuevos] y los delgadiiitos [ya no le quedan casi nada de negro] No sé hasta cuándo durarán los que llevo puestos en este momento. Estoy seguro que no los cambiaré por deterioro, a menos que los rompa, claro. A veces pienso que sería más cómodo operarme y dejar de usarlos, pero, creo que ya no podría vivir sin lentes. Una prueba de ello pasó esta mañana, cuando traté de acomodármelos más arriba.. y me di cuenta que no los llevaba puestos.