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miércoles, 11 de marzo de 2009

NO SÉ SI AÚN ME RECUERDAS

Mónica estudiaba conmigo cuando recién entré a la Villa ya muchos años atrás. Teniendo solo quince años, todo el mundo me miraba raro y yo, creyendo que era lo máximo en Literatura [carrera que estudiaba] me di con la realidad que no era nada ni nadie en comparación con el resto de estudiantes. Y no habría nadie mejor que Mónica para ayudarme a darme cuenta de ello.

En el primer año todavía no me fijaba en ella ni siquiera como amiga. Andaba más ocupado tratando de adaptarme a la nueva vida de la universidad, al nuevo ambiente en el que me tenía que desenvolver [el Centro de Lima] y a sacarme de encima a un idiota que se la prendió conmigo [así es, en la universidad todavía me lorneaban, para que vean] El primer año no fue muy bueno.

Pero en el segundo algo cambió. Debió ser que me di nuevos ánimos o que ya había agarrado más cancha. También ayudó el que me sentara más cerca de ella y su grupo, por lo que así pude llegar a relacionarme con más gente. Cabe destacar que los salones eran inmensos y fácilmente podías no llegar a hablar con alguien en todo el año; y si era alguien como yo con mucha más razón.

Fue así que se produjo la primera oportunidad de trabajar juntos en un grupo cuyo curso no puedo recordar. Si bien éramos cuatro en ese grupo, junto con mi mejor amigo y su mejor amiga, casi todo el trabajo lo hacíamos Mónica y yo. Así fue como empezamos a pasar largas horas en la humilde biblioteca de la facultad, contándonos tonteras y poco a poco haciéndonos amigos.

Desde ahí usábamos algunas mañanas para pasear por el campus. Aunque solo contara con tres patios y una cafetería, era divertido darle vueltas enteras atravesando y deteniéndonos en cada uno de ellos. Cuando nos saltábamos las clases hacíamos lo mismo o, llegando al límite de la monsedad, jugábamos ajedrez en las mesas con tableros. Nos gustaba pasar el tiempo juntos.

Fue Mónica la que me inició en uno de mis grandes fanatismos. Una mañana de mayo, en la cual se tenía que realizar elecciones para elegir al consejo universitario o algo por el estilo, esperaba en las afueras de la universidad cerrada junto al resto de estudiantes. Mónica me encontró entre la multitud y mientras pasábamos el rato me prestó un Dominical de El Comercio para leer.

– ¿Has leído este libro Mónica? –pregunté.
– Claro, tengo los cuatro –me respondió.
– ¿Y qué tales son?
– Buenazos. Si quieres te los presto. Te van a gustar.

El lunes siguiente, después de pedírselos, mi mamá apareció con los dos primeros libros de Harry Potter, los cuales leí y releí en dos semanas, quedando fascinado con ese nuevo universo y compartiendo mi nuevo fanatismo con Mónica.

Semanas después, cierta mañana de julio, la acompañé a la bulliciosa cafetería de la universidad. Mientras Mónica pagaba en caja lo que fuera a comprar, me detuve detrás de ella mirando el canal musical que emitía el televisor colgado en la pared de atrás. En realidad, no podía escuchar la música y me concentraba por identificar al grupo que aparecía en el desconocido video.

– ¿Te gusta esa canción? –me preguntó sacándome de mi estado de concentración.
– No –fue mi respuesta inmediata.
– A mí sí –continuó ella– Es una canción hermosa ¿no te parece?
– La verdad nunca la había escuchado.
– Deberías. Sé que te va a gustar –me dijo risueñamente.

Ese julio recibí uno de los pocos regalos de cumpleaños que haya tenido. Un CD de La Oreja de Van Gogh con la canción 'La Playa' resaltada en la parte trasera. Lo recibí agradecido y emocionado a pesar de todavía no tener en casa una radio que toque CD’s.

Lamentablemente, antes de finalizar el año, ya estaba hecho que tenía que abandonar la Villa. Los problemas de la universidad, la falta de clases y profesores y el hecho que a mi papá no le gustara mi carrera, se juntaron para que empiece a faltar descaradamente, a veces hasta semanas enteras. Al cabo de un mes, desperté un día y dije que ya estaba de vacaciones. Aunque así no lo fuera.

No volví a ver a Mónica. En ese tiempo los celulares no pululaban tanto como ahora, los correos no se pedían como quien pide la hora y el messenger se desconocía como fórmulas de física cuántica. La última vez que la vi, curiosamente me pidió que la acompañara a tomar su carro a la salida, cosa que nunca hacíamos pues tomábamos rumbos distintos. Quizás ella ya se lo imaginaba. Así como todo lo que ya sabía que me gustaría.

viernes, 13 de febrero de 2009

NO SOY RARO, SOY EXCÉNTRICO

.
¿No está raro que después de Viernes 13 siga San Valentín?

Medio creepy, no es cierto? =s





pd. lo dice alguien que nunca celebró febrero 14 =/

martes, 16 de diciembre de 2008

¿ATRAÍDO = ENAMORADO?

Ayer en un grupo de amigos [de hombres y mujeres] salió el tema de cuántas veces se había enamorado uno. Después de escuchar a varios diciendo que habían sido pocas veces y la mayoría de ellas siempre de la persona con la que estaban saliendo, logré escabullirme antes que llegaran a mí y me puse a pensar por qué tan poco se enamoran las personas.

Pero primero ¿cuál es la diferencia entre sentirse atraído por alguien y enamorarse? Creo que el primero es el más común de los dos. Uno se siente atraído por un montón de gente. Gente que ve en la combi, en el parque, en el trabajo, en la calle, etc. Y es por ser tan común que se confunde con estar enamorado. Pero para mí, en mi opinión, no existe tal diferencia.

Pues díganme ¿qué chico o chica no se ha sentido atraído por su profesora de inglés o por su profesor de educación física, respectivamente? [aunque por ahí uno nunca sabe los gustos de otros] Es seguro que sus profesores nunca les correspondieran o que ni siquiera lo supieran, pero aún así ya está el enamoramiento de ustedes presente ¿no creen?

Imagínense un mundo donde todos anden enamorados. Claro dirán que sería una gran orgía, pero lo digo en el sentido de que la gente admita que está enamorado de su vecina o de su jefe o del chico que le trae los periódicos. ¿No sería genial que venga tu amigo/a y te diga ‘creo que estoy enamorado de ti’ sin escuchar el ‘uhhhhh’ de coro de fondo?

La gente se enamora todos los días solo que no lo admiten. Para eso utiliza el clásico ‘creo que me gusta’ y pasan piola. Pero en realidad te demoras en la oficina para salir juntos, te informas a qué bar va para encontrarla ‘casualmente’, te enteras del resultado del Barça – Real Madrid solo para conversar con él, lo acompañas en la combi teniendo auto, etc.

Y esto lo escribe alguien que se ilusiona demasiado con cualquier cosa. Y una de ellas por supuesto es el enamorarse. Sin llegar al extremo de que si me miran o me agarran la mano ya estoy [esas son cosas de primaria] pero sí admito ser un tonto enamoradizo. Eso sí, yo soy el que se enamora, ellas no xD
Porque total, para qué está el amor sino es para usarlo.


pd. ahora todos digan: ‘uhhhhh’

miércoles, 3 de diciembre de 2008

TODO OÍDOS

Ayer vino a visitarme un amigo del colegio y mientras recordábamos viejos tiempos de nuestra chiquititud, me dejó pensando en algo que me fue muy común en ese tiempo. Todo comenzó cuando empezó a contarme que, por cosas de su trabajo, había pasado por la casa de una amiga con la cual tuvo una relación tormentosa en esa época. Y empezó a contarme sobre ella.

No les miento si les digo que contándolo a él, ya sería la mayoría de mis amigos, por no decir todos, los que me hablaron de sus aventuras, desventuras, fracasos, triunfos, problemas, desahogos, gustos, disgustos, etc. que tuvieron con una chica. Fueron tantos y tantas veces las ocasiones, que llegue a dudar si era verdad lo que me contaban o me estaban sacando cachita.

Pero eso no me molestaba para nada. Total después de un tiempo como que ya estaba acostumbrado. Ejemplo de ello fue el episodio de Karlita en la que mis tres mejores amigos vinieron a contarme sobre ella. Eso sí, les aseguro que nunca le conté a nadie sobre lo que me dijeron. Chismoso no soy pues. A mí no me corroen las ganas de andar contando secretos.

Por ejemplo, recuerdo uno de los primeros que vino a contarme [no creo cometer ninguna infidencia puesto que hace años ya no lo veo] El tipo era el relajado del salón y raramente yo era uno de sus amigos. Pero se enamoró de una amiga y se transformó en mansito. Cuando ella lo dejó [nunca supe por qué] el tipo entró en crisis. Y entró en mi casa también.

Bueno no tanto en mi casa. Una tarde llegó a mi puerta y tras contarme que había recorrido calles por más de una hora con su pelota [era recontra futbolero] pensando en la chica que lo acababa de dejar, no sabía qué hacer para superarlo. Cuando terminó de hablar, supuse que aquí tendría que venir el consejo del amigo al cual fue a buscar, o sea yo.

Lamentablemente, no se me ocurrió nada que decirle. Simplemente dejé que siguiera hablando, que se desahogara y después, cuando –supongo– se sintió mejor, se despidió y se fue a su casa. Y así como él, muchos más fueron los que en diferentes momentos me agarraron de ‘confidente’ aunque yo no lo quisiera [si te empiezan a hablar no los vas a cortar, no?]

Una vez un profesor me dijo que como no hablo mucho y me gusta escuchar, podría ser psicólogo. Pero nada que ver pues ¿Quién dice que un psicólogo no puede hablar hasta por los codos? Además, no podría ser psicólogo, pues sería como un médico y estaría viendo enfermedades [en este caso mentales] en todos lados –incluso en mí– algo que no soportaría.

En fin. Como dije, no pretendía ser un psicólogo ni tampoco quiero serlo. Simplemente era un oidor más. Así que si alguien tiene un problema, necesita ayuda y puede localizarlo, tal vez pueda contratar a… Frankie. Eso sí, solo sirvo para escuchar desahogos. Si quieres consejos, anda con un especialista.

viernes, 14 de noviembre de 2008

DESPEDIDA ESPIRITUAL

Carmen me esperaba a la vuelta del pabellón. Allí estaba con su sonrisa perfecta. Esas sonrisas en las que no necesitas mostrar los dientes para saber que estás sonriendo. Para reconfortar a cualquiera. Incluso alguien que sabe que está haciendo algo que no debe. Después de reírnos [o reírse] por la forma en que nos encontramos [o me encontró] me dijo para salir a caminar.

Fuimos hasta la playa [el albergue infantil quedaba al lado del mar] y aún quedaban los restos de la reunión con fogata que habíamos hecho todos unas horas antes. Nos sentamos en dos bancas paralelas a mirar lo poco que se veía de playa y mar apenas iluminados por la luz del albergue. Todo ya empezaba a parecerme bien sui generis, cuando ella empezó a hablarme como si nada.

El tema principal siempre era el de su madre. Cuando Carmen perdió a su padre, la relación entre ella y su mamá empeoró hasta tal punto que casi no se hablaban o no se veían y casi no se preocupaba la una por la otra. Ante tales problemas no sabía qué consejo darle o qué responderle. En realidad, creo que lo único que necesitaba era ser escuchada por alguien… por un amigo.

Después de una casi una hora de hablar, Carmen se acercó, me besó y se quedó recostada sobre mi hombro. Por supuesto que yo no supe qué rayos hacer después de eso, así que no hice nada. Creo que ese fue el momento digamos, más romántico que alguna vez haya pasado. Claro, que esa era mi impresión. Para ella seguro era otra cosa. Pero no importaba. Yo la estaba pasando bien.

Esa tarde ya nos íbamos. Todos andaban contentos y de buen semblante pues ya querían regresar a sus casas. Fue en ese momento que el encargado general dijo que tenía una sorpresa para cada uno de nosotros. Unas cartas fueron llegando a cada grupo y cada una de ellas dirigida a cada uno de nosotros. Eran de nuestros familiares que no escribían para saber cómo la estábamos pasando

Y aquí fue que todo el mundo empezó a llorar. Todos sin excepción. Hasta yo. Y lo peor es que no sabía por qué, pues en unas horas me encontraría con ellos así que no era porque los extrañase. Tan concentrado en ello andaba que no me di cuenta que alguien no había recibido su carta. Carmen miraba entre aburrida y triste el suelo sin carta en la mano y sin lágrimas en los ojos.

Cuando me disponía a preguntarle que qué le pasaba, uno de los encargados se le acercó y no muy delicadamente [es decir, casi se lo dice a todo el grupo] le dijo que no habían recibido ninguna carta de su mamá. ‘Ya me lo imaginaba’ le respondió ella y le pidió si podía salir y esperar afuera mientras el resto seguía en lo suyo. Después de pensarla un rato, decidí ir a ver como estaba.

Salí con la excusa de ir al baño a pesar que no estaba permitido. Evité a un par de encargados que se reían como idiotas entre ellos [no sé por qué pero nunca me cayeron bien esos tipos] Encontré a Carmen de pie en la playa mirando el mar de nuevo. Al principio pensé que no pudo haberle afectado tanto lo de la carta, pero creo que eso fue llegar al límite de todo lo que le pasaba.

- Sabes, ya no podemos seguir siendo amigos.
- ¿Por qué no?
- No sé. Ya nos vamos a ir y sería inútil continuar.
- Pues podemos seguir viéndonos.
- Sorry. Cuando regresemos no va a ser igual que aquí.
- Pero…
- No. Además, ni siquiera te conozco. Eres solo un niño.
- …
- Vamos. Tenemos que regresar.

Creo que me rompió el corazón. Un poquito al menos. Si bien solo la quería como amiga o como platónico embobado, igual me dolió que todo termine así. En el bus de vuelta no hablé con ella. En la Iglesia no la vi. Al final de la misa tampoco. Creo que ni siquiera se quedó para la despedida. Así como la había encontrado, así también se fue. No la volví a ver más.

sábado, 8 de noviembre de 2008

VIERNES EMOTIVO

Ayer, tengo que aceptarlo, estuve demasiado emotivo y eso que solo fue viendo TV.

Primero fue en la tarde:

¿por qué se murió santos?


Y después por la noche:

¿por qué no la seguiste?



pd1. no, no lloré por si acaso..
pd2. pero mis ojos sí se hicieron agüita..
pd3. yisuscraist, ni que estuviera en mis días..

viernes, 31 de octubre de 2008

SOLO VIENDO VENIR LA SOLEDAD




pd. he estado tan pero tan raro esta semana que no quería postear nada.

martes, 9 de septiembre de 2008

TODOS CONTRA UNA

Karlita estaba de cumpleaños el viernes y Rony llegaba para su fiesta. Después de tiempo Erick, Jon y Frankie lo verían nuevamente. Una vez que se encontraron, todos enrumbaron a la casa de Karlita. Queriendo ahorrar dinero para gastarlo después, los cuatro optaron por ir en combi. Minutos después, se bajaban en una esquina y caminaban las dos cuadras respectivas.

Llegaron y saludaron a Karlita. En el lugar había invitados que ellos no conocían; para ser más exactos, ellos eran los únicos ex compañeros de colegio que allí estaban. Como las mujeres también escaseaban y el ambiente prestaba más para ser una chupeta que un baile, Frankie y sus amigos se apoderaron de unas cervezas, unos muebles en una esquina y a pasar el rato.

Después de tres horas, la gente se fue retirando, quedando únicamente el grupo de Frankie y otros más. En un momento Karlita apareció con una bandeja y varios shots de tequila. Retándolos a tomar uno cada uno, incluyendo ella, Frankie declinó la propuesta pues sabía que el corto lo tumbaría por completo, así que el suyo fue a parar a la anfitriona que tomó doble.

El efecto fue instantáneo. Karlita, de lo sana que estaba, empezó a estar más alegre que de costumbre. Rony empezó a balbucear palabras incongruentes. Erick aprovechó el desconcierto de todos para ir al baño y regresar el trago recién ingerido. Y Jon, seguía igual pues era el más ‘jarra’ de todos. Mientras tanto Frankie se alegraba de no haber sido partícipe del desafío.

Pero el peor de todos seguía siendo Rony. Se acercó donde Frankie y empezó a hablarle de cuánto quiso y quería a Karlita. Si había algo que Frankie no soportaba, era escuchar a alguien borracho de trago y amor por una chica. Así que le recomendó a su amigo salir a bailar para que se le vaya pasando. Tomando su consejo, Rony salió a bailar con los pocos que ya lo estaban.

En ese momento Karlita se acercaba alegre del otro grupo. Frankie vio como se sentaba al lado de Erick y después de hablar unos segundos con él, se lo chapaba así sin más ni más. En pleno estado de asombro, los ojos de Frankie coincidieron con los de Karlita. Esta se paró y levantó a Frankie contra su voluntad para que baile con ella. Después de un rato, Karlita le preguntó:

- ¿Te molestaste?
- No.
- ¿Por qué?
- Pues ¿Por qué habría de molestarme?
- No sé. Pensé que como yo te interesaba…
- No. Nada que ver.
- Ah. Porque a mí sí…

La música terminó sin que Karlita terminara la frase y una sonora mentada de madre hizo saltar a Frankie sobre sus pies y voltear la mirada para ver de dónde venía. Rony, que también había estado bailando, salía raudamente por la puerta de la casa seguido por Erick detrás de él. Jon se acercó a Frankie y mientras se reía le confirmó sus sospechas: ‘Se cagó. El huevón los ha visto.’

Una vez afuera los cuatro, las acusaciones entre Rony y Erick iban y venían de lado a lado de la calle. El primero lo acusaba de ser un mal amigo, una basura, un desgraciado, que ni le vuelva a hablar; mientras que el otro se defendía diciendo que nada había pasado, que nunca le había fallado y que todo era un mal entendido. En la casa de Karlita la fiesta desapareció, lo mismo que ella.

Temiendo que la cosa pase a mayores, Frankie trató de calmar a Rony quien, después de amenazar por última vez a Erick, se dio media vuelta y se fue despotricando contra su ahora enemigo. A Frankie no le quedó otra que ir tras él. Unas cuadras después, Jon los alcanzó en un taxi y después de dejar a Frankie, terminó llevándose a Rony a su casa.

Al día siguiente, preocupado por la amistad de sus amigos, Frankie organizó una reunión para los cuatro y así aclarar las cosas. Grande fue su sorpresa al ver a Jon y Rony llegar, y que este último se ría de lo ocurrido, decir que no pasaba nada, que todo ya estaba olvidado y que era el trago lo que lo había puesto así. Jon, que se había ido con él la noche anterior, corroboraba su versión.

Tomándoles la palabra, Erick, aliviado después de las palabras de Rony, también le puso fin al tema y todos terminaron brindando mismo comercial de Pilsen. Solo Frankie se había quedado pensando en dos cosas ese momento. Primero, en que nunca tomaría tequila en su vida. Y después, en qué habría querido decir Karlita con su ‘Porque a mí sí…’ mientras bailaban.


pd1. este es mi post 99 =)
pd2. o sea el próximo es mi post 100 =D
pd3. y no, no hay concurso ni premio por siaca xD

viernes, 5 de septiembre de 2008

UNA PARA TODOS

Karlita entró a estudiar al salón de Frankie en quinto de secundaria. Apenas cruzó la puerta, sus tres mejores amigos, Erick, Rony y Jon, empezaron a molestarlo con ella. ¿Por qué? Nadie lo sabía. Lo que sí sabía Frankie era que, desde ese día, Karlita se convirtió en una completa extraña para él, y que, para sus amigos, todo da vueltas en esta vida.

Los días siguientes pasaron igual para Frankie. No había momento en que sus amigos no aprovecharan para hacer una broma entre él y Karlita. Lo más raro era decirles –o no decirles, debido a su timidez– que no lo molestaran con ella, pues no le interesaba para nada. Este fue el motivo por el cual Frankie no cruzó más de un saludo con Karlita en todo el año.

Pero pasadas unas semanas, Frankie empezó a notar una actitud extraña en su mejor amigo de los tres, Jon. Ya no lo molestaba tanto con Karlita como antes. Es más, después de un tiempo, ya no le decía nada. Fue así como un día, Frankie se sorprendió de escuchar una conversación de chismosas en la que planeaban un encuentro entre Jon y Karlita al terminar las clases.

Y dicho y hecho. A la salida Frankie pudo ver como Jon y Karlita se cogían de la mano y se iban juntos. Al día siguiente, él y todo el salón, se sorprendieron de saber que ambos eran enamorados. Y es que de verdad era raro para alguien como Jon que tenía el récord de mandársele a una chica en la noche y terminar con ella a la mañana siguiente.

Pero agarrarse de la mano a la salida era todo lo que hacían. Nadie había visto un beso o un abrazo entre los dos. Todos los días en el colegio lo pasaban como si nada y, a veces, sin hablar si quiera. Lo único que demostraba que estaban juntos era a la salida, donde se iban los dos de la mano. Esta situación causaba gracia en Frankie y en el resto. Menos a uno.

Fue a las dos semanas que, mientras veía a Jon irse con Karlita, Rony le confesó a Frankie: ‘Mira cómo la trata. Yo no haría algo así.’ Frankie se sorprendió de escuchar tal cosa. ¿Era que Rony también sentía algo por Karlita ahora? ‘¿Y? Ya sabemos cómo es Jon con las mujeres’ le contestó. Rony no dijo nada, pero Frankie ya suponía a dónde iba con esas intenciones.

Para no perder la costumbre, Jon terminó con Karlita así como empezaron: rápido y sin que nadie se diera cuenta. Excepto Rony, que prácticamente sabía todo de ella para ese momento. Una tarde, buscó a Frankie y le dijo que ya no aguantaba más y que estaba dispuesto a confesarle su amor a Karlita. Después de darse esperanzas, Rony fue a su encuentro.

Treinta minutos después Rony se lamentaba en la casa de Frankie. Según él, Karlita le había dicho que no quería estar con nadie en ese momento. Que acababa de determinar con Jon y que se vería mal que ya estuviese con otro. Además, ella nunca lo vio con otros ojos que no sean de un amigo. Con el corazón roto, Rony le dijo a Frankie que algún día lo lograría.

El último en intentar algo fue Erick. Desde que terminó con Jon y rechazó a Rony, Karlita se hizo muy amiga de Erick. Pasaban casi todo el tiempo juntos, con confianzas mucho más allá de simples amigos. Si bien todos decían que él estaba interesado en ella, él nunca hizo ni dijo nada. Pero a leguas se notaba que estaba más templado que cuerda de guitarra.

El clímax de esa situación fue el viaje de promoción, donde, después de pasarse de tragos en una discoteca, Karlita se mandó con todo a Erick, quien aprovechó la situación al instante. Si bien al día siguiente Karlita decía no recordar nada de la noche anterior y Erick negaba todo, Frankie y el resto de sus compañeros sabían bien lo que había pasado entre los dos.

La secundaria terminó y cada uno se fue por su lado. Karlita se mudó de barrio y de vez en cuando la veían. Rony se fue a estudiar a Ica y los visitaba cuando estaba de vacaciones. Mientras que Frankie, Jon y Erick seguían siendo buenos amigos y se veían seguido. En esas reuniones Frankie siempre se mataba de risa y los vacilaba con que de los tres que empezaron a molestarlo con Karlita, los tres terminaron enamorados de ella. Aunque ellos siempre lo negaran.

Todo no sería más que una simple anécdota de colegio para recordar, sino fuera porque dos hechos se conjugaron para crear una situación más que incómoda en la actualidad. Después de casi dos años sin visitarlos, Rony llegaba para pasar unas semanas y de paso, aprovechar que Karlita celebraba su cumpleaños. Ese era motivo para reunirse. O para desunirse.


Continuará…

jueves, 21 de agosto de 2008

¿TE QUIERO = TE AMO?

¿Cuál es la verdadera diferencia entre ‘Te quiero’ y ‘Te amo’? ¿Por qué es más difícil decir un ‘te amo’ que un ‘te quiero’? Estas preguntas me vinieron a la mente al escuchar a una pareja en la combi –no es que los espiara, simplemente hablaban más fuerte de lo normal– donde la chica le decía ‘te quiero’ y él le contestaba ‘te amo’. Pero sin la misma respuesta en viceversa.

Es decir, ella no le decía ‘te amo’. Y se notaba que él quería que se lo dijera –era eso o era que en verdad ‘la amaba tanto’. Pero ella, de llamarlo con otras palabras bonitas, hacerle cariñito y decirle cuánto ‘lo quería’ no pasaba. Resignado, el muchacho, le preguntó si ella también lo amaba. ¿Es tan comprometedor el ‘te amo’ en una relación como para evitar decirlo?

Solo dos veces he dicho ‘te amo’. La primera en un amor de verano, cuando siendo un niñato de 13 años, ella, fue la que empezó diciéndomelo. Suponiendo que era algo común que todos hacían, dos años después, con otro amor fugaz y mucho mayor que yo, mis ‘te amo’ eran completamente rechazados por esta nueva chica que solo atinaba a guardar un cómplice silencio.

Desde ese momento, no he vuelto a pronunciar un ‘te amo’ más. No es que no haya tenido las oportunidades para hacerlo, pero es que creo que la diferencia que hay entre las dos frases depende del tipo de relación que estés llevando en ese momento. No es tan fácil como en el inglés, por ejemplo, en el que un ‘I love you’ es suficiente para expresar todo lo que sientes por tu pareja.

¿Y es que acaso el ‘te amo’ no tiene un efecto mucho más vinculante en una relación? Si dices ‘te amo’ es como si estuvieras comprometiéndote con tu pareja totalmente. Es decir, el ‘te amo’ ya es para ligas mayores, para gente que sabe que va a terminar junto a la otra por mucho tiempo. Para una relación sólida no solo afectiva sino responsablemente también.

En cambio el ‘te quiero’ es más una suerte de ‘qué otra cosa te puedo decir’ en una relación que recién empieza. No digo que no sea bonita. Al contrario, es totalmente efectiva para expresar los sentimientos que uno tiene en esos momentos en los que uno recién empieza a conocer y descubrir a la persona con la que va a compartir las próximas horas, días, semanas o meses.

Bueno, al menos, así es como yo lo veo.


pd1. este post se hizo escuchando todas las baladas que habían en la compu.
pd2. la chica sí llegó a decirle que también lo amaba [¿obligación?]
pd3. aquí no digo nada pero es que 3 se ve mejor que 2.

jueves, 7 de agosto de 2008

CARTAS PROHIBIDAS

Maricruz seguía siendo mi adorado tormento en la secundaria. Para el tercer año la situación ya era crítica. Estaba más templado que cuerda de guitarra y lo peor era que no había hecho nada para tratar de calmar la situación. Es decir, que de un trato de amigos no pasaba. Hasta ahora no había tenido el valor de decirle mis aún infantiles sentimientos que tenía hacia ella.

Fue así que cierto día de setiembre, en una hora libre en la que todo el salón estaba haciendo cualquier cosa menos quedarse en su sitio, ella aprovechó para ir al final del salón junto a otra amiga para hablar sobre cosas de chicas supongo. Mientras, yo me quedé sentado en mi carpeta, pensando en la siguiente clase que vendría, mirando el salón bullir en griterío.

En esas estaba cuando, al bajar la mirada, encontré un papel en el suelo, cuidadosamente doblado, al lado de mi carpeta, a la altura de mis pies. Pensando en quién habrá dejado su plage tirado, me agaché para recogerlo. El papel estaba demasiado cuidado para ser un plage. Parecía nuevo. Una nota recién hecha. Queriendo saber que había en él, lo abrí para leerlo.

Era una carta. O al menos eso parecía. Y era de Maricruz. Era su letra. Seguro se le habría caído cuando se paró y se fue para atrás. Pero ¿a quién estaba dirigida? Me puse a leer. Era para un pata de cuarto año. Uno que andaba tras de ella desde hacía tiempo. Si cuñao saca tu ticket y ponte en la cola. Pero ¿ella le estaba dando esperanzas? Nada de eso. Todo lo contrario.

Lo estaba cortando en una. Le decía que lo de ellos no podía ser, que quería estar sola, que sigan como amigos. Algo muy privado. Pero ella estaba abriendo completamente su corazón en ese pedazo de papel. Era un escrito profundamente triste y hermoso a la vez. Creo que si estuviera dirigido a mí, estaría llorando sin importarme nada en ese preciso momento.

Estaba ensimismado con esa lectura. Lo releí como tres veces. Todo lo demás desapareció de mi entorno. Los alumnos, el griterío, el salón. Todo. Solo éramos la carta y yo. Después de todo, eran buenas noticias para mí. Buenísimas. Menos competencia. Un viso de esperanza aparecía en mi destino. Ahora solo hacía falta decidirse de un vez por todas, decidirse y…

- Oye. ¿Me das eso por favor? Es mío.

FUUUUUUCK!!!!

Maricruz, desde una carpeta atrás, me estaba pidiendo que le devuelva su carta.

No puede ser. No puedes ser tan piña. No. No puedes ser tan idiota. ¿Cómo se te ocurre leer eso en pleno salón a vista y paciencia de todo el mundo? ¿Por qué no te largaste al baño? ¿Por qué no lo leíste en tu casa? ¿Por qué tuviste que levantarlo del suelo? ¿Por qué tuviste que leerlo? ¿Por qué fuiste ese día a clases? ¿Por qué te metiste a ese colegio? ¿Por qué naciste?

Tratando de poner la cara menos idiota que se pueda, le entregué la carta a Maricruz y me volteé en mi carpeta. Esperaba que me gritara y, si era posible, que me golpeara, por leer cosas que no me pertenecían. Preparaba mis disculpas argumentando demencia, lagunas mentales, retardo mental. Pero Maricruz solo tomó la carta, la dobló nuevamente y la guardó en su bolsillo.

No vale la pena explicar que no cabía en mí la vergüenza de ese momento. Tampoco la cólera o la frustración de arruinar la situación. No le hablé a Maricruz en mucho tiempo. No tenía cara para hacerlo. Ella tampoco me habló a mí. No sé si por enojo. No sé si por decepeción. No sé si por vergüenza, de repente. Ese año perdí otra oportunidad. Otra oportunidad más con ella. Como siempre.

martes, 8 de julio de 2008

MARTES DE CINE [EN TU CASA]

Esta nueva edición de MDC [ETC] viene gracias a Centro Comercial El Hueco, chocolate Sublime, chifles El Piuranito y como acomoda Comodoy.


A LOT LIKE LOVE

A lot like love [2005] es una comedia romántica [casi tirando para chick flick, si es que no lo es] Trata sobre Oliver [Ashton Kutcher] que mientras vuela desde Los Angeles a Nueva York, tiene un 'click' [para ponerla en este entorno] en el aeropuerto con Emily [Amanda Peet] y tienen su 'choque y fuga' en un baño. Ellos permanecen juntos todo el día en Nueva York, haciéndose buenos amigos y hasta un poco más que eso, creciendo en ellos el amor.

Pero todo cambia cuando Oliver le cuenta a Emily sobre el plan de vida que tiene para él [su carrera, su trabajo, tener una familia, etc]. Es así que le da su número de teléfono y le dice que lo llame en siete años para que compruebe si llegó a cumplir sus metas. Aunque en el transcurso de esos siete años, ambos tienen encuentros casuales en el que se ponen al día de como van y también se ponen al día de 'la otra' forma.

Si te quieres poner feeling con tu chico o tu flaquita, esta es tu película. Además, cabe destacar el buen soundtrack que tiene. Este incluye canciones de Third Blind Eye - 'Semi Charmed Life', Eagle Eye Cherry - 'Save Tonight', Smash Mouth - 'Walkin' on the sun', The Cure - 'Mint car', Anna Nalick - 'Breathe (2 AM)', Jet - 'Look what you've done' y la mejor de todas, Aqualung - 'Brighter than sunshine'.


chOc córtate las venas!


Aquí les dejo una de las mejores escenas de la película. En ella, Oliver y Emily están en uno de sus últimos reencuentros. El chiste es que la primera vez que se ven, ella, al verlo con una guitarra eléctrica, bromea con él diciéndole si sería el nuevo Bon Jovi . Años después, él 'trata' de demostrárselo.




pd1. para los que no saben coreano, en el 1:54 el grito del fondo dice: 'you suck!'

pd2. este es el único motivo por el que aprendería a tocar guitarra xD

jueves, 26 de junio de 2008

STALKEANDO

Nanda entró al ciber riendo y saludando. La reconocí inmediatamente por su voz y por la risa que siempre llevaba con ella. El instinto me hizo agacharme y rogar que no llegue hasta el fondo donde yo me encontraba. Cuando reaccioné, varias preguntas cruzaron por mi cabeza en instantes de segundos. ‘¿Qué hace Nanda por acá? ¿Qué hace tan lejos de su casa y de donde estudia? ¿A quién saludó? ¿Siempre viene por aquí? ¿Dónde se va a sentar? ¿Cuánto se va a quedar?’ Todas estas preguntas se cortaron cuando sentí pasos aproximándose al final de la sala, hacia la cabina donde estaba.

‘Ya fui’ fue lo primero que pensé. Sentándome un poco mejor esperé a que se acerque para saludarla y explicarle que hacía yo allí en horario de clases. La verdad era que el laboratorio de cómputo estaba lleno y tenía que hacer un trabajo por lo que fui a un ciber cerca al Insti. Pero cerca para mí y no para ella, quien se suponía debería estar estudiando y no por esos lares en ese momento. En esas me encontraba cuando vi que alguien se acercó a la pared frente a mí a coger unos bancos de plástico. Y ahí fue cuando lo reconocí.

Hace unas semanas, alguien me mandó una solicitud para ser mi amigo en el hi5. No lo conocía, pero el nombre me dio curiosidad. Entré a ver su perfil y descubrí que era Jaime, el pata con quien salía Nanda. ‘¿Y cómo me manda este una solicitud a mí si ni siquiera lo conozco?’ Pensando incluso en una conspiración de Nanda con tal de seguir hinchándomelas, lo mandé a volar y no volvió a molestar. Ahora, lo veía en vivo y en directo, a Jaime, sacando un banco para llevarlo a su cabina donde seguro ya estaría Nanda sentada.

Ahora ya entendía un poco mejor y sacaba conjeturas que imaginaba y hacía pasar por ciertas. Seguro Jaime fue primero al ciber, pues creo que por allí trabaja, y después Nanda le dio el alcance. Por eso ella entró saludando y riendo y él se paró por un banco para sentarse. Debió ser así, no se me ocurre otra cosa. Pero si escucharla reír y bromear –y quién sabe qué más- con Jaime, a escasos cinco metros de donde yo estaba, fue peor que no verla desde hace tres meses, cuando me molesté con ella por cosas sin importancia, aún peor fue darme cuenta que cabía la posibilidad que por mala suerte llegara a toparme con ella.

Después de media hora en la que me olvidé por completo a lo que había ido y solo trataba de escuchar lo que ellos hacían, el dueño se acercó a la cabina y les dijo que ya habían terminado. Rogando dentro de mí para que no pidieran más, el sonido de la puerta abriéndose y cerrándose me confirmó que ya se habían ido. Más aliviado, terminé mis quince minutos que me quedaban y me retiré yo también, pensando que ya todo había pasado. Pero no. Al salir y caminar bajo la garúa, pensando en lo que acababa de suceder, reconocí a una pareja a unos metros frente a mí. Eran ellos.

‘¿Pero que hacen por aquí todavía si hace rato que salieron del ciber?’ La respuesta me vino al instante al verlos apachurrarse mutuamente deteniendo su marcha. En esas estaba cuando Nanda volteó mirando hacia atrás por un claxon demasiado fuerte que sonó cerca de mí. Una tienda abierta salvó mi presencia de ella –al menos eso creo hasta este momento- apenas instantes antes que ella volteara. ‘¿Y ahora por dónde me voy si yo también me voy por el mismo sitio? ¿No me voy a quedar bajo la garúa toda la noche?’ pensé.

No me quedó otra que esperar que avanzaran un poco más y cruzar a la vereda de enfrente. Así estuve ‘siguiéndolos’ a media cuadra de distancia por todo el trayecto hasta el paradero, donde ocultándome entre árboles y casetas telefónicas esperé a que tomaran su carro para irse. Soportando sus detenciones para, supongo, jurarse amor eterno, limpiarse las gotas de la cabeza y abrazarse y darse calorcito entre ellos. Debo confesar que en ese momento, muriéndome de frío en esa esquina, me sentí solo.

Creo que no me dolió. O no me molestó. O no me interesó siquiera. Creo que más preocupado estaba con que me viera y pensara qué hacía más bien yo allí. Que pensara que era yo el que en realidad la estaba ‘siguiendo’ y deshacerme en explicaciones de cómo se dio todo ello si venía a pedírmelas. Siendo un espectador de casualidad de ese encuentro entre Nanda y Jaime, realmente me sentí como todo un stalker.

O quién sabe si ‘ese’ encuentro no fue tan casual que digamos. ¿Puede ser no, Nanda?

jueves, 24 de abril de 2008

BONITA SONRISA

Miércoles 4.30pm. Esperando el carro en una esquina en la que no debo estar pero en la que estoy. Ya es tarde. El carro no pasa. El sol quema. Tengo que distraerme. Una seguidilla de kioscos en la esquina llama la atención. Los tres diferentes. El grande vende hasta fruta. Ni una galleta a la vista. Este no. El otro solo muestra los periódicos del día, las revistas de la semana, los coleccionables de ayer. No. El más pequeño espera con su parasol cubriendo todo el frente. Su interior oscuro, de reflejos de envolturas de plástico. Nadie a la vista. Vamos a intentar.

- Ehh…

- ¿Sí?

¿Está sonriendo?

- Tiene…

- ¿Sí?

Sí. Está sonriendo.

- Me da una galleta.

- ¿Cuál?

Vaya ¿Por qué no deja de sonreír?

- Una… Oreo.

- ¿De qué sabor?

Que no siga. Creo que no lo soporto.

- Pues vainilla será.

- ¿Cuál? ¿Esta?

No sé. Cualquiera. Con tal que no deje de sonreír.

- Sí esa. ¿Cuánto es?

- Cincuenta.

No, espera. No me quiero ir.

- Ok.

- Gracias.

Eso es todo creo…

- Ok.

Bonita sonrisa.

- Gracias.

- ¿Qué?

- Que ‘Gracias’. Por lo de la sonrisa.

- ¡Ah! Este… de nada.

- …

- ¿Y qué haces acá?

- No sé. Acá vine a parar.

- Ah, ok.

- …

- ¿Por qué no dejas de sonreír?

- No sé. ¿Te molesta?

- No, creo que no.

- …

- Bueno creo que sí. Un poco.

- ¿Por qué?

- No sé. No soporto… algo tan…

- Entonces dejo de sonreír.

- No, no. También me gusta. Es… complicado.

- Ah. Ok.

- …

- Sabes, tengo que irme.

- ¿Algún día volverás?

- No… lo sé.

- Aquí te espero.

- ¿Con tu sonrisa?

- Sí. O sin ella, como quieras.

- Ok. Volveré entonces.

- Ok. Te espero.

- Adiós.

- Adiós.


Esta es una historia real… hasta ‘Bonita sonrisa’. El resto es parte de ‘lo que pudo ser’, imaginado una vez sentado en el carro, de regreso a casa.

lunes, 7 de abril de 2008

MM CHISMOSO

Tiempo de mm. A falta de temas para postear, bienvenidos sean. El primero viene patrocinado por [proyexióN personaL] y el segundo gracias a un un gentil auspicio de aloony*land


¿Quién eres?
Frankie - lector - tímido - mudo - soñador - reilón

¿Qué haces?
¿estudio? - como - duermo - juego - leo - escribo

¿Qué es de tu vida?
publicidad - inglés - películas - internet - libros - geekeadas



5 cosas que no sabían de mí

Dos veces me preguntaron si era gay.. tanto se nota? jajaja. No, en serio, no sé porque me lo preguntaron, pero no, no soy gay. Soy bien hombrecito y bendita sea mi mama por haberme parido macho. Como diría Stifler: 'estoy seguro de mi sexualidad' Aunque no por eso voy a besar o agarrarle el trasero a otro hombre como él lo hizo :s

Quisiera ser futbolista. Pero de los buenos pues, no esa sarta de vagos que no hacen nada. Cuando Alianza cumplió el Centenario, yo soñaba con dar la vuelta con ellos. Ahora sueño con sacarlos del hueco en el que están. Claro, después de eso, jugar en Europa, ganar la Champions y tener un huevo de plata.

Nunca me he mandado a una chica. Para que vean que tan loser puedo llegar a ser. Las pocas veces que estuve con alguien fueron por mutuo acuerdo, por colaboración de un amigo/a o porque ella se me mandó. Pueden creer que una chica se mande? Yo sí xD

No me gustan los bebés o los niños chiquitos. Con el riesgo de ganarme antipatías del público, en especial del femenino, hay veces que ni siquiera soporto ver un bebé, cargarlo o estar con él. O cuando zappeo y encuentro esos programas en Discovery H&H de mamás embarazadas dando a luz que para mí, son espantosos.

Fui choro. Cuando estudiaba en la USMP, hace un huevo de años, me choreaba los 'Comercios' que ponían en la sala de profesores. Pero no todos los días, sólo los sábados que venía Somos y catálogos de tiendas. Para el platal que me cobraban, el jalarme unos periódicos de vez en cuando me parecía una retribución justa.

martes, 25 de marzo de 2008

MI VERDADERA MEJOR AMIGA

Ayer, viendo Sony, me encontré con esto:


1. Mi mejor amiga también está mmhhh.. buenísima.

2. La 'amistad' entre un hombre y una mujer la inventó un hombre para verle lo 'divertido' a ella.

3. En cierta ocasión una quiso un masaje. Yo también. No hubo sexo pero sí más dolor.

4. Me enseñan la ropa con la que salen, pero no se cambian frente a mí. ¡Eso tampoco se hace!

5. Gracias mamá por enseñarme a combinar colores.

6. A mí también me importa la ropa que se van a quitar.

7. Su amistad nos hace mal. Sólo su amor nos hace bien [Marc Anthony dixit]

8. La cantidad de veces que he salido al cine, a comer y a hablar con una amiga han sido infinitas.

9. La cantidad de veces que he recibido un beso de despedida al costado de la boca son dos.

10. Si me ven alguna noche cojeando.. alégrense por mí! La voy a pasar muy bien con mi verdadera mejor amiga.

jueves, 13 de marzo de 2008

CARTA

Y qué difícil es
el hablarte de esto a ti
que de amor no te gusta hablar,
ni conmigo, ni sin mí.


Ayer te encontré de nuevo, Nanda. Ya empezaba a olvidarme de ti cuando te vi a lo lejos venir hacía mí. Claro, no venías hacia mí, sino que también salías de estudiar. Nos saludamos y no pude dejar de notar que seguías hermosa como siempre, y me odié por seguir pensando en ello. Mientras continuábamos con nuestra conversación superflua en la calle, no dejaba de notar que al parecer tienes el cabello más ondulado. No sé, las mujeres se hacen tantas cosas en el cabello ahora; aún así me encantas.

Dijiste que continuáramos el encuentro en otro lado, a celebrarlo, y fuimos a comer helado en un fast food. Como siempre, tú pediste, pues de esas cosas no conozco yo; y como siempre yo pagué, pues de esas cosas tampoco sabes tú. Mientras esperabas que te dieran los conos no podía dejar de mirarte. ¡Maldición! ¿Cómo haces para vestir tan fatalmente adorable? Toda ropa que vistieras siempre te quedaba bien, no importaba cual fuera. Era algo de lo que más me agradaba de ti.

Nos sentamos en una mesa vacía y disfrutabas tu helado. Yo seguía observándote. No habías cambiado nada, seguías igual; sólo por tu cabello. Nuestra conversación seguía con banalidades, estudios, familia, amigos. Hasta que empezamos a recordar los buenos momentos que habíamos pasado, las salidas, los cines, las comidas, las conversas. Reíamos con mis torpezas a la hora de pagar y tus elecciones fallidas. Con mis chistes mal hechos y tus murmuraciones inaudibles.

En eso disparaste. Que seguías saliendo con Jaime, que las cosas iban muy bien y acababan de cumplir un año. No sé por qué lo dijiste. Quizás era porque la conversación se iba tornando más personal, más profunda y querías cortarla en un instante. No supe qué decir, me agarraste frío, y creo que lo notaste. Pensé seguir con los recuerdos como si nada hubiera pasado pero me pareció fuera de lugar para ese momento. Un silencio incómodo se estableció ente nosotros.

Me pediste el celular y a cambio me diste el tuyo. Era la primera vez que lo veía pues era nuevo, y aunque siempre nos timbrábamos por las noches o nos mandábamos mensajitos zonzos, no encontré ningún rastro sobre mí en él. No era que lo esperara, pero al menos tenía la esperanza de que los guardaras así como yo con los tuyos. ‘Cuidado con los mensajes privados’ me dijiste, en clara intención de que los vea. Te seguí el juego y encontré varios de ellos en tu buzón.

‘Es obvio’ pensé. Mientras, tú jugabas con el mío escuchando los tonos y viendo los videos. Yo solo miraba los mensajes que intercambiabas con tu enamorado. Al rato pude notar que estabas mirando los tres videos que tenia de ti. Dos de ellos jugando en una computadora y el otro en el cine. En ellos reías y posabas para mi lente inexperto. Mientras los mirabas también reías al ver lo que hacías. Me preguntaste que por qué aún los tenía allí, y te dije que era un recuerdo que no quería borrar. Manipulaste un poco más el teléfono y me lo devolviste.

‘A ver si notas si falta algo’ me dijiste y lo primero que revisé fueron los videos.. que ya no estaban. Me enojé. Me enojé demasiado. No lo podía creer, no lo podía soportar. Tampoco, me pude controlar. ‘¿Qué has hecho? ¿Dónde están mis videos? ¿Por qué los borraste?’ Tú seguías riendo y me decías que lo borraste porque no te gustaba como salías en ellos. ‘¿Estás loca, no?’ te dije, pero seguías riendo. Me daba más cólera aún que no entendieras porqué estaba molesto.

Te devolví tu teléfono. Te dije que me iba y empecé a recoger mis cosas. Me contestaste que no me ponga así, que era un simple video y que no sabías que significaba tanto para mí. ‘Además ya fue ¿no? Ya no se puede recuperar. Noté el claro doble sentido con que dijiste la última parte y me sentí herido en mi orgullo propio. ‘Tú ya no eres quién para meterte en mis cosas. Me arrepiento de haberme encontrado contigo’ le dije jodidísimo.

Te sorprendiste pero te recuperaste al instante ‘¿Sabes qué? Yo también me arrepiento de todo. Y no te muevas, que creo que mejor me voy yo’ anunciaste dramáticamente mientras ponías cara de resentida y cogías tus libros. Para ese instante, ya no me importaba. ‘¡Vete entonces! ¡Eso es lo mejor que sabes hacer!’ fue mi respuesta. Me miraste, te paraste, y te fuiste. Cinco minutos después, me di cuenta que la cagué.

No sé si me comporté como un niño. Creo que sí. Creo que fue una sobre reacción, que me enojé demasiado por algo que como tú dijiste ‘ya no se podía recuperar’. Pero me dolió. No solo por el hecho de haberte metido con cosas que no son tuyas [‘qué confianzas son ésas’ habría dicho tu mamá] sino porque borraste un grato recuerdo que guardaba de ti. Pero por ahora no quiero seguir con esto. No quiero repensarlo. Tampoco regreso tus timbradas. No contesto tus mensajes. Sigo empinchado con todo. Lo siento. Ya pasará. Apago el celular.

sábado, 8 de marzo de 2008

MUJERES

Hoy es el Día Internacional de la Mujer.




¿Y el Día Internacional del Hombre?




Ah, claro. Para eso tenemos los 364 días que quedan.




pd. todo con buena onda, no se me tiren encima las manuelas o las floras.

jueves, 14 de febrero de 2008

SAN CALENTÍN

[en homenaje a tan materialista fecha]

Frankie era un chico que disfrutaba pasar sus fines de semana -en especial sábados- en su casa tirado en su cama a partir de las 10 de la noche. Hace tiempo, cierto sábado, recibió la llamada de un antiguo compañero de colegio –Coco- que lo invitaba al cumpleaños de uno de sus amigos de la universidad en la que estudiaba. Es más, se le ocurrió que de esa manera podría juntar a todos los amigos del colegio que pudieran para así reencontrarse, ya que hacía tiempo no se veían. Frankie, aún en contra de su voluntad y más por cortesía, aceptó la proposición y se puso a llamar a sus amigos para comunicarles la noticia.

El día sábado llegó. La fiesta era en una discoteca lejana ubicada en un centro comercial. Por suerte para Frankie, se encontraría con los tres amigos que confirmaron su asistencia –un hombre y dos mujeres- en su barrio y de allí todos partirían rumbo a la fiesta en el auto de Coco. Cuando llegaron al centro comercial este se encontraba prácticamente desierto. Frankie y sus amigos esperaron por casi una hora o más a que apareciera el amigo de Coco –llamado Alfonso- para entrar a la disco y que la fiesta comience. Cuando Alfonso llegó con sus propios amigos, todos empezaron a hacer su cola en la entrada. Pero en eso, Frankie se dio cuenta de un problema. Todos los chicos estaban ingresando presentando algún documento de identidad.

Frankie se quedó preocupado. Él acababa de sacar su libreta militar y pensó que sólo podrían entrar mayores de edad. Sin embargo respiró aliviado cuando vio a una amiga suya presentar su libreta militar también. Pero este alivio no le duró mucho. Frankie había olvidado su libreta en casa. Nunca la había necesitado antes y no creía que esa sería tampoco una ocasión. Felizmente no estaba solo. Erick -un amigo suyo- tampoco había traído ningún tipo de documento. Utilizando su poder de convencimiento, Frankie logró que Erick le preguntara al tipo de la puerta –un sujeto calvo, arrogante y enorme- si era posible entrar así nomás. La respuesta le vino antes que termine la pregunta. NO.

Luego de la vergüenza total frente a todo el resto de personas que estaban en la cola esperando su ingreso, a Frankie y Erick no les quedó otra que recurrir a Coco. Este, después de poner su cara de ‘Chess, como se ve que estos nunca salen’ sugirió que se regresen volando a sus casas a traer sus respectivos documentos. En un principio a Frankie le pareció una idea descabellada. ¿Ir y volver en más de hora y media de viaje en taxi para recoger un plástico y después regresar? Si no fuera porque ahora Erick usó su poder de convencimiento con él, Frankie no hubiera aceptado. En una carrera de 45 lucas ida y vuelta, ambos amigos se embarcaron en busca de su identidad.

Frankie recogió su libreta a tientas en la oscuridad de su cuarto y en silencio ninja para no despertar a nadie. Cuando pasaron por la casa de Erick ocurrió la primera y única baja. Erick ya no podría volver a salir puesto que fue descubierto pelándose 50 lucas del pantalón de su papá. Con un taxi pagado y la responsabilidad de corresponderle a Coco, a Frankie no le quedó otra que regresar solo en la travesía. Al llegar al centro comercial –ya eran más de las 12- la disco seguía casi tan vacía como cuando llegó cuatro horas antes. Frankie presentó su libreta y entró lo más rápido que pudo a buscar a sus amigos. No los encontró. Temiendo que ya todos se hayan ido y no se hayan dignado si quiera a comunicárselo, llamó al celular de Coco. ‘Oye ya no estamos allí’ le contestó ‘Estamos en Larco a punto de entrar a otra disco. Vente al toque’ Más rápido que volando, Frankie cogió el primer taxi de la puerta y llegó a Larco en 15 minutos.

Allí los encontró a todos. A sus amigos y no amigos, todos parados esperando en la puerta. ‘Resulta que no dejan entrar a Alfonso –el del cumpleaños- porque lleva zapatillas’ le informaron. ‘Menos mal’ pensó Frankie, él también llevaba zapatillas esa noche. ‘¿Saben qué? Mejor vámonos todos a mi casa. Mis viejos no están así que vámonos a chupar allá’ dijo finalmente Alfonso. Desgraciadamente, Coco, sus dos amigas y otros más fueron en un auto, y a Frankie le tocó ir con Alfonso junto con la otra parte de sus amigos, y encima de todo, en el asiento delantero. Soportando toda clase de bromas que él desconocía y el manejo salvaje de Alfonso, Frankie se alegró de llegar a una casa inmensa media hora después.

E inmensa era poco para la casa. Una vez adentro Frankie pudo darse cuenta que en vez de jardín eso era prácticamente un parque en la parte trasera de la casa. Juraría que no podía ver la parte final y si tuviese una linterna tampoco vería el final de la luz. Aburridísimo como nunca –Coco disfrutaba con sus amigos y sus otras dos amigas planeaban con otros dos chicos- Frankie ideaba su plan de escape de la casa, así sea en solitario. Para evitar las miradas de gente que no conocía, buscó refugiarse en un baño pero se encontró con una habitación que no sabía si era dormitorio, sala, bar, lounge, estudio, etc, etc. Era una combinación de todo, y lo peor de todo era que una chica se encontraba en ella.

‘¿Y tú quien eres?’ preguntó la chica. ‘Perdón me equivoqué de cuarto’ contestó inmediatamente Frankie. ‘No, está bien. Sólo que esperaba a otra persona. Soy Lorena ¿y tú?’ ‘Frankie’ respondió él. ‘Ok Frankie, ya que estás aquí quiero que me ayudes. Ven, acércate’ Frankie no tenía que ser un genio para darse cuenta que Lorena, aparte de estar demasiado buena, estaba recontra pasadaza de sabe Dios qué; bastaba ver sus movimientos, la forma de hablar y la manera en que la encontró tirada en la cama –¿o era un diván? ¿o un mueble?- ‘Sabes, me equivoqué en ponerme este vestido blanco, todo se trasluce no?. Ayúdame a quitarme aunque sea las tiras del bra ya?’ El ‘WTF está pasando acá’ fue lo primero que se le vino a la mente a Frankie, pero el grito de apuro de Lorena lo puso a trabajar sin siquiera saber qué estaba haciendo.

Cuando apenas hubo quitado la tira derecha del bra rojo de Lorena, un portazo azotó el dormitorio-sala-bar-lounge-estudio-etc-etc. Un tipo en el mismo estado que Lorena y que fijo-fijo practicaba algún tipo de pelea callejera, irrumpió con un grito de ‘¿¡Lorena, dónde estás!?’ que hizo saltar a Frankie hasta la cama-diván-mueble. ‘Ya voy amor. Gracias Frankie, la otra tira me la quita Sebas, no te preocupes. Nos vemos después.’ Y estampando un prolongado beso a Frankie, Lorena se fue hacia la puerta tambaleándose y llevándose una silla-taburete-banca de encuentro. Veinte minutos después, en el auto de Coco de regreso a casa y experimentando un sin número de emociones al mismo tiempo, Frankie pensó que la salida no había estado tan mal después de todo.

Esta es una historia real. Le pasó al amigo de un amigo, Frankie. Quien ahora carga en su billetera hasta su boleta militar y una tira de bra rojo que conserva para la buena suerte.

martes, 5 de febrero de 2008

¡NO, NO SOY SEXY!

No, I'm not!

Ayer, por millonésima vez desde que lo tengo, me volvió a llegar un mail de Facebook con una de esas, no sé como llamarlas, ¿'cadenas'? en la que te preguntan si eres sexy: Are you sexy? y ya estoy podrido que me llenen la bandeja con el mismo correo -a veces- hasta en dos oportunidades por día.

Hace poco fue que me agregué al Facebook por que un pata no paraba de mandarme invitaciones al correo. Será como el hi5 pensé y me tomé el tiempo de crearme una cuenta. Saben cuántos amigos tengo? Cuatro. Sí cuatro, y lo peor de todo es que todavía sigo esperando que el pata que me invitó me admita como amigo. Si no cierro la cuenta de un viaje, es porque aún tengo la esperanza de que me sirva de algo en un futuro cercano.

Cuando empezó todo, las únicas cuatro amigas que tengo allí [sí todas mujeres, para que vean] me mandaban una que otra 'cadenita' que con las justas entendía de que trataban y si estaba de buen humor la reenviaba.. a las otras tres amigas que me quedaban. Pero después no había día en que no dejara de llegarme esa solicitud de hacer ese cuestionario, test, concurso, ritual, reenvío, no sabía en que consistía eso, pero que molestaba con tanta insistencia.

Al principio pensaba que no haciéndole caso iba a dejar de llegar o de enviármelo quien quiera que me lo estuviese mandando, pero nada. Entonces traté de averiguar en que consistía eso y no era más que reenviárselo a cuatro personas más. Uff con las justas, justo tengo cuatro nomás, me dije. Lo reenvié pensando que así se acabarían los mails pero NADA siguen llegando en mancha a mi bandeja y no hay forma de pararlos.


Es una plaga..


Por eso recurro a este post para saber si alguno de ustedes blogleyentes sabe como evitar esta hemorragia de mails de Facebook que ya me están llegando. Tengo que programar algo en Facebook? [cosa difícil porque -para mí- la interfase es recontra complicada y no la entiendo] Tengo que decirle a mi amiga que ya no me mande nada? Tengo que dejarlo pasar hasta que se canse? Una ayudita por favor..

Y por último, NO, no soy sexy. No insistan. No me considero sexy y tampoco creo que otros lo hagan.. bueno, hasta ahora nadie me lo ha dicho. Así que si no gano un Bloguitzer [btw vota por mí], ya sabes como levantarme la moral: dime que soy sexy.