Ayer, después de pasar más de tres meses perdido en una zona agreste, indómita, apartada, olvidada, incomunicada y cuasi macondiana, volví a mi hogar. A este frío de Lima con su cielo color panza de burro y sus ladrillos naranjas y sus pistas barrosas y sus paredes chorreadas y sus mañanas nubladas y sus garúas finitas y sus tonos de grises por todas partes.
¿Qué fue de mí? ¿Que dónde estuve? Como ya dije, en un lugar inhóspito y abandonado donde las comunicaciones no están tan desarrolladas que digamos. Donde la televisión solo capta tres canales [menos mal pude ver el final de la hija del mariachi] y donde solo llegan tres periódicos regionales y encima, uno es de deportes [menos mal ya conseguí los Batman Hush que me faltaban]
No me puedo quejar de donde estuve. Prácticamente la pasé sin hacer nada demandante. Bueno en realidad sí hice cosas… ya, okey, en realidad no hice nimier. Pero yo no elegí ir sino que me mandaron; ni tampoco me exigieron que vaya sino que me necesitaron. Así que no puedo quejarme de mis ‘vacaciones forzadas pagadas por obligación mutua de acuerdo con ambas partes’.
Pero como todo tiene su final, nada dura para siempre, llegó el momento de regresar de mi exilio. Fue así que un equipo comandado por Jack Bauer e integrado por Solid Snake, Don Pedrito [para darle de comer a la tropa] y Tongo [porque Tongo siempre está en todos lados] fue a mi rescate en operación encubierta, encontrándome para mala/buena suerte en plena bomba en una fiesta patronal la cual ellos tampoco quisieron desaprovechar.
Una mañana –una semana después– mientras Tongo ya cantaba La Pituca en tayikistanés, Jack y Solid se agarraban a ruletazos con pistolas cargadas y Don Pedrito preparaba el tacu–tacu resaquero de ley, me entró la razón y les dije: ‘Muchachos, ha llegado el momento que cumplan la misión que han venido a hacer, así que mejor nos vamos yendo antes que nos acordemos dónde estamos y nos queramos quedar’. Sin mucho más que discutir, salimos a la pista más cercana y tomamos el primer ómnibus a Lima.
Llegando a Lima tuve que ponerme al día en muchas cosas. La primera de ellas, revisar los cuchocientos mil mensajes de twitter, facebook, hi5, blogs, cbox, mail, youtube, cholotube, etc. que tenía desperdigados a la espera de ser atendidos. Desde aquí quiero agradecer a los que se preocuparon por mí y por mi incierto paradero [y gracias Fiore por el saludo de cumpleaños =)]
En segundo lugar, me fui volando al cine antes que quiten la versión subtitulada de HP6 de todas las carteleras locales y dejen solo la versión doblada que no me vacila para nada. Y en tercer lugar, me metí a jugar los 30 códigos que guardaba con ansias de mis bolsitas de piqueo snax –que había comido durante estos tres meses– pero encontré que la promoción ya había terminado. Owned.
Guardando lo mejor para el final, entré al G-Reader para toparme con las cantidades industriales de posts que tendría sin leer. Eran más de 300. ¡Y eso que esperaba muchos más! Pero me di con la sorpresa que a varios también les entró la pereza y dejaron de postear regularme durante este tiempo. ¿Sí o no Franco? No te hagas la loca MaiaVane. Y tú tampoco digas nada chOc. xD
En fin. Otra vez aquí y otra vez a adaptarse al estilo de vida de siempre, con las prisas de la civilización, la basura, la contaminación, el tráfico, los choros, la gripe ‘porciúncula’, despertarse temprano, buscar trabajo [aghh! alguien tiene una chambita que le sobre por ahí?], buscar a los amigos, salir de fiesta, trago, diversión, mujeres, …aguanta, eso último no es motivo de queja.
Simplemente, lo único importante y que me alegra en este momento, es regresar a mi escritorio y a mi compu para volver a escribir, mientras Alessandra Zignago me mira desde el calendario.