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martes, 9 de septiembre de 2008

TODOS CONTRA UNA

Karlita estaba de cumpleaños el viernes y Rony llegaba para su fiesta. Después de tiempo Erick, Jon y Frankie lo verían nuevamente. Una vez que se encontraron, todos enrumbaron a la casa de Karlita. Queriendo ahorrar dinero para gastarlo después, los cuatro optaron por ir en combi. Minutos después, se bajaban en una esquina y caminaban las dos cuadras respectivas.

Llegaron y saludaron a Karlita. En el lugar había invitados que ellos no conocían; para ser más exactos, ellos eran los únicos ex compañeros de colegio que allí estaban. Como las mujeres también escaseaban y el ambiente prestaba más para ser una chupeta que un baile, Frankie y sus amigos se apoderaron de unas cervezas, unos muebles en una esquina y a pasar el rato.

Después de tres horas, la gente se fue retirando, quedando únicamente el grupo de Frankie y otros más. En un momento Karlita apareció con una bandeja y varios shots de tequila. Retándolos a tomar uno cada uno, incluyendo ella, Frankie declinó la propuesta pues sabía que el corto lo tumbaría por completo, así que el suyo fue a parar a la anfitriona que tomó doble.

El efecto fue instantáneo. Karlita, de lo sana que estaba, empezó a estar más alegre que de costumbre. Rony empezó a balbucear palabras incongruentes. Erick aprovechó el desconcierto de todos para ir al baño y regresar el trago recién ingerido. Y Jon, seguía igual pues era el más ‘jarra’ de todos. Mientras tanto Frankie se alegraba de no haber sido partícipe del desafío.

Pero el peor de todos seguía siendo Rony. Se acercó donde Frankie y empezó a hablarle de cuánto quiso y quería a Karlita. Si había algo que Frankie no soportaba, era escuchar a alguien borracho de trago y amor por una chica. Así que le recomendó a su amigo salir a bailar para que se le vaya pasando. Tomando su consejo, Rony salió a bailar con los pocos que ya lo estaban.

En ese momento Karlita se acercaba alegre del otro grupo. Frankie vio como se sentaba al lado de Erick y después de hablar unos segundos con él, se lo chapaba así sin más ni más. En pleno estado de asombro, los ojos de Frankie coincidieron con los de Karlita. Esta se paró y levantó a Frankie contra su voluntad para que baile con ella. Después de un rato, Karlita le preguntó:

- ¿Te molestaste?
- No.
- ¿Por qué?
- Pues ¿Por qué habría de molestarme?
- No sé. Pensé que como yo te interesaba…
- No. Nada que ver.
- Ah. Porque a mí sí…

La música terminó sin que Karlita terminara la frase y una sonora mentada de madre hizo saltar a Frankie sobre sus pies y voltear la mirada para ver de dónde venía. Rony, que también había estado bailando, salía raudamente por la puerta de la casa seguido por Erick detrás de él. Jon se acercó a Frankie y mientras se reía le confirmó sus sospechas: ‘Se cagó. El huevón los ha visto.’

Una vez afuera los cuatro, las acusaciones entre Rony y Erick iban y venían de lado a lado de la calle. El primero lo acusaba de ser un mal amigo, una basura, un desgraciado, que ni le vuelva a hablar; mientras que el otro se defendía diciendo que nada había pasado, que nunca le había fallado y que todo era un mal entendido. En la casa de Karlita la fiesta desapareció, lo mismo que ella.

Temiendo que la cosa pase a mayores, Frankie trató de calmar a Rony quien, después de amenazar por última vez a Erick, se dio media vuelta y se fue despotricando contra su ahora enemigo. A Frankie no le quedó otra que ir tras él. Unas cuadras después, Jon los alcanzó en un taxi y después de dejar a Frankie, terminó llevándose a Rony a su casa.

Al día siguiente, preocupado por la amistad de sus amigos, Frankie organizó una reunión para los cuatro y así aclarar las cosas. Grande fue su sorpresa al ver a Jon y Rony llegar, y que este último se ría de lo ocurrido, decir que no pasaba nada, que todo ya estaba olvidado y que era el trago lo que lo había puesto así. Jon, que se había ido con él la noche anterior, corroboraba su versión.

Tomándoles la palabra, Erick, aliviado después de las palabras de Rony, también le puso fin al tema y todos terminaron brindando mismo comercial de Pilsen. Solo Frankie se había quedado pensando en dos cosas ese momento. Primero, en que nunca tomaría tequila en su vida. Y después, en qué habría querido decir Karlita con su ‘Porque a mí sí…’ mientras bailaban.


pd1. este es mi post 99 =)
pd2. o sea el próximo es mi post 100 =D
pd3. y no, no hay concurso ni premio por siaca xD

viernes, 5 de septiembre de 2008

UNA PARA TODOS

Karlita entró a estudiar al salón de Frankie en quinto de secundaria. Apenas cruzó la puerta, sus tres mejores amigos, Erick, Rony y Jon, empezaron a molestarlo con ella. ¿Por qué? Nadie lo sabía. Lo que sí sabía Frankie era que, desde ese día, Karlita se convirtió en una completa extraña para él, y que, para sus amigos, todo da vueltas en esta vida.

Los días siguientes pasaron igual para Frankie. No había momento en que sus amigos no aprovecharan para hacer una broma entre él y Karlita. Lo más raro era decirles –o no decirles, debido a su timidez– que no lo molestaran con ella, pues no le interesaba para nada. Este fue el motivo por el cual Frankie no cruzó más de un saludo con Karlita en todo el año.

Pero pasadas unas semanas, Frankie empezó a notar una actitud extraña en su mejor amigo de los tres, Jon. Ya no lo molestaba tanto con Karlita como antes. Es más, después de un tiempo, ya no le decía nada. Fue así como un día, Frankie se sorprendió de escuchar una conversación de chismosas en la que planeaban un encuentro entre Jon y Karlita al terminar las clases.

Y dicho y hecho. A la salida Frankie pudo ver como Jon y Karlita se cogían de la mano y se iban juntos. Al día siguiente, él y todo el salón, se sorprendieron de saber que ambos eran enamorados. Y es que de verdad era raro para alguien como Jon que tenía el récord de mandársele a una chica en la noche y terminar con ella a la mañana siguiente.

Pero agarrarse de la mano a la salida era todo lo que hacían. Nadie había visto un beso o un abrazo entre los dos. Todos los días en el colegio lo pasaban como si nada y, a veces, sin hablar si quiera. Lo único que demostraba que estaban juntos era a la salida, donde se iban los dos de la mano. Esta situación causaba gracia en Frankie y en el resto. Menos a uno.

Fue a las dos semanas que, mientras veía a Jon irse con Karlita, Rony le confesó a Frankie: ‘Mira cómo la trata. Yo no haría algo así.’ Frankie se sorprendió de escuchar tal cosa. ¿Era que Rony también sentía algo por Karlita ahora? ‘¿Y? Ya sabemos cómo es Jon con las mujeres’ le contestó. Rony no dijo nada, pero Frankie ya suponía a dónde iba con esas intenciones.

Para no perder la costumbre, Jon terminó con Karlita así como empezaron: rápido y sin que nadie se diera cuenta. Excepto Rony, que prácticamente sabía todo de ella para ese momento. Una tarde, buscó a Frankie y le dijo que ya no aguantaba más y que estaba dispuesto a confesarle su amor a Karlita. Después de darse esperanzas, Rony fue a su encuentro.

Treinta minutos después Rony se lamentaba en la casa de Frankie. Según él, Karlita le había dicho que no quería estar con nadie en ese momento. Que acababa de determinar con Jon y que se vería mal que ya estuviese con otro. Además, ella nunca lo vio con otros ojos que no sean de un amigo. Con el corazón roto, Rony le dijo a Frankie que algún día lo lograría.

El último en intentar algo fue Erick. Desde que terminó con Jon y rechazó a Rony, Karlita se hizo muy amiga de Erick. Pasaban casi todo el tiempo juntos, con confianzas mucho más allá de simples amigos. Si bien todos decían que él estaba interesado en ella, él nunca hizo ni dijo nada. Pero a leguas se notaba que estaba más templado que cuerda de guitarra.

El clímax de esa situación fue el viaje de promoción, donde, después de pasarse de tragos en una discoteca, Karlita se mandó con todo a Erick, quien aprovechó la situación al instante. Si bien al día siguiente Karlita decía no recordar nada de la noche anterior y Erick negaba todo, Frankie y el resto de sus compañeros sabían bien lo que había pasado entre los dos.

La secundaria terminó y cada uno se fue por su lado. Karlita se mudó de barrio y de vez en cuando la veían. Rony se fue a estudiar a Ica y los visitaba cuando estaba de vacaciones. Mientras que Frankie, Jon y Erick seguían siendo buenos amigos y se veían seguido. En esas reuniones Frankie siempre se mataba de risa y los vacilaba con que de los tres que empezaron a molestarlo con Karlita, los tres terminaron enamorados de ella. Aunque ellos siempre lo negaran.

Todo no sería más que una simple anécdota de colegio para recordar, sino fuera porque dos hechos se conjugaron para crear una situación más que incómoda en la actualidad. Después de casi dos años sin visitarlos, Rony llegaba para pasar unas semanas y de paso, aprovechar que Karlita celebraba su cumpleaños. Ese era motivo para reunirse. O para desunirse.


Continuará…