ROPA TENDIDA
Como decía, Sophie llegó para aumentar más la cuenta de mujeres en mi salón. En ese mes solo éramos dos hombres y siete mujeres. Con ella fueron ocho. Como la mayoría, se matriculó tarde ese ciclo, por lo que recién llegó a clases cuando ya habíamos empezado. Al tocar la puerta y entrar, yo estaba sentado cruzando el salón al lado de la ventana. Como tenía una vista frontal de la puerta fui testigo de su ingreso. Entregó su recibo a la profesora y se sentó cruzando el salón al lado de la ventana. O sea, a mi lado.
Como era costumbre, todos los ciclos empezábamos conversando con la persona de al lado para conocernos mejor y presentarnos después y así todos supiéramos nuestros nombres. A mí me tocó con ella. Mejor no podía ser: hasta su número de teléfono me dio. Claro que cuando tuve que hablar sobre ella para el salón no lo mencioné. Tan solo que era un año menor que yo, que no vivía tan lejos y que era su primera experiencia en el Brit. El resto de la clase la pasamos como pareja de trabajo que siempre los profesores formaban.
A la salida me encontré con mi amigo del salón con el que hablé de la clase que acabábamos de tener. En eso me preguntó que qué tal estaba Sophie. Le dije que para ser su primera vez en el Brit pues estaba bien. Idiota. Juro que no entendí la intención con que me lo estaba preguntando porque no la había visto con esos ojos al principio. Si no fuera porque él lo mencionó no hubiera intentado ser más amigo de ella, acompañarla al salir, hablar de otras cosas aparte del inglés, etc.
Pero llegó cierto día nublado de julio en que la encontré bajando de la combi que la traía, al tiempo que yo bajaba del auto de mi papá que me jalaba a estudiar. Nos saludamos y empezamos a subir el puente peatonal que cruzaba la avenida para llegar al Brit. Es aquí que vienen los tres ‘horrores’ que cometí. Como no tenía nada interesante que decirle, se me ocurrió hablar del clima [ERROR no le hables a una mujer del clima] Ella me contestó que sí que hacía un frío terrible.
Que incluso se había tenido que comprar la casaca que llevaba puesta en ese momento en Ripley y bla bla bla. O sea, ella misma estaba cambiando el tema, lo ven? Podríamos hablar de Ripley, de su ropa, de cómo se veía, qué se yo. Pero no, estaba destinado al fracaso y la vergüenza total [otra vez] al decirle que sí, que la casaca que llevaba se veía nueva, que estaba de moda y que acababa de ver una parecida si no igual en otra chica hace unos días [ERROR no compares a una mujer con otra] Ella no dijo nada.
Para salvar la situación le dije que ‘al menos’ le serviría para protegerse de la garúa que caía por esas mañanas. Que como era impermeable no se mojaría tanto. Que ahora en invierno la ropa no seca. [GRAN ERROR!! WTF!! Que en invierno la ropa no seca?? La ropa no seca?? En qué carajos estás pensando para decirle a una chica que quieres caerle que en invierno la ropa no seca!! Puta mejor pregúntale si había visto El Clon anoche o dónde se compró esos aretes que le quedan regios!!]
Cuando me di cuenta de la barrabasada que había dicho me dieron ganas de tirarme del puente. Parece que ella también se dio cuenta de la estupidez que acababa de decir pues me miró con una cara de ‘pero qué me acaba de decir este idiota’ para después empezar a cagarse de risa en mi cara [Mierda. Ahora sí me tiro. Agárrenme] Traté de barajarla con que era una suposición pues la ropa secaba mejor al sol [la seguía embarrando] que con la garúa se moja más todavía [oe ya pues! cállate!!] En fin.
Ese día hablamos casi nada en clase. También fue el último día que Sophie se sentó a mi lado. La siguiente clase llegó tarde y para no interrumpir se sentó al lado de la puerta. Allí compartió con otra amiga y se quedó con ella hasta el final del mes. A veces empujaba la silla a mi lado para que se siente conmigo como antes pero nada. Además, qué le iba a decir? Ya todo estaba perdido. Otro fracaso más en esta serie sobre mi vida. En este capítulo que debió titularse: Cómo perder a una mujer en seis palabras [en invierno la ropa no seca?? WTF wr u thinkin’??]


La hora 25 es una muy buena película dirigida por Spike Lee [en uno de sus pocos trabajos con actores blancos] basada en una novela de David Benioff, con Edward Norton, Rosario Dawson, Brian Cox, Philip Seymour Hoffman, Barry Pepper y Anna Paquin. Trata sobre un tipo metido en la mafia rusa de Nueva York que, luego de ser traicionado, tiene que cumplir una condena de siete años por drogas. El último día y noche que le quedan, reevalúa su vida hasta esa fecha, reapasa lo sucedido con su novia, padre, amigos y compañeros de la mafia, y se lamenta de todo lo malo que hizo para llegar a la situación en la que se encuentra.
