jueves, 24 de mayo de 2007

Más que una amiga 'peligroja'

Natalia me llevaba aproximadamente una cabeza por encima y dos o tres años de edad. Tenía el cabello muy negro y ondulado y la piel blanca y colorada. Era de contextura normal [no era ni gorda ni flaca; para su tamaño estaba bien proporcionada] pero aún así tenía buen cuerpo. Se podría decir que sí, sí era bonita a su manera. Eran mis épocas villarrealinas y mi primera experiencia universitaria no era mucho de mi agrado. En primer lugar, eso de despertarme a las 6.30 am en pleno invierno y esperar el carro solo en la esquina con todo el frío, me llegaba altamente. Eso sin contar que solo había una combi que me llevaba y a veces, no me dejaba donde debía dejarme y tenía que caminar por esas ‘tranquilas’ calles alrededor de la Villarreal. En los siguientes puestos se encuentra que la universidad era un desastre [al menos en ese año, 2001, lo era], las clases me aburrían [para mis 15 años no eran lo que yo esperaba], los profesores eran del año de la pera y los amigos se creían los súper intelectuales solo por que estudiaban Literatura [pss.. ni yo]

Pero sigamos con Natalia. Digamos que amiga-amiga no era. Con las justas unos saludillos por allí, unas conversas por allá, unas cuantas caminatas por acullá. Más me relacionaba con ella por que era íntima amiga de Juan, uno de los más cercanos patas que hice en la ‘Villa’ [cercanos, ahí nomás; porque cuando me salí, si te vi, no me acuerdo] La verdad, en ese tiempo no me interesaba mucho estar con alguien, pues acababa de salir del colegio y estaba más preocupado en saber qué hacer por la vida.

Entonces, estar acompañado de Natalia me iba y me venía, era una amiga más en el grupo de cinco o seis personas que formé en ese año de universidad. Pero como toda vez, aparecieron los problemas.

La verdad, no recuerdo en qué momento fue que sucedió, ni en qué ocasión [creo que fue una vez que –como nunca- defendí al grupo de que nos botaran de la biblioteca por hacer bulla, y en especial a Natalia] pero la cosa es que ‘sentí’ que ella se empezaba a aproximar más a mí. Y digo ‘sentí’ por que literalmente sí lo sentí. Empezó con preguntarme a cada momento que a donde iba [pss.. ni que fuera mi madre]; después ya no me preguntaba, de frente nomás se apuntaba a mi lado cada vez que iba a tirarme, solo o acompañado, las clases a la cafetería o al segundo patio [ahh.. ese segundo patio, gran compañero en las tardes frías de la ‘Villa’; para qué más, con esos paseos era suficiente..] Se sentaba a mi lado en clases, me hacía el habla a cada rato.. para ser franco, ya me estaba cayendo un poquito espesa.

Y por último, una tarde, mientras conversaba en un break con la gente, sobre un trabajo en el balcón frente a mi salón [O SEA, HABÍA GENTE] sentí que alguien se apoyaba en mi hombro. Yo normal, pensando que era cualquiera que apoyaba su codo sobre mí para ver los papeles que tenía en la mano; cuando siento un airecito en mi oreja y que seguía hasta mi cachete. Me dije: 'pero qué cosa tan rara es esta que siento. Está bien que haga frío y corra airecito, pero para que venga así de finito, no creo'. Giro la cabeza despacio mientras sigo hablando a los demás [que me rodeaban por delante] y me topo CARA A CARA con Natalia.

Era su mentón el que tenía apoyado en mi hombro!! Era su respiración el airecito que sentía en mi oreja y mi cachete!! Me quedé medio.. ni sé como decirlo. La cosa es que traté de llevar la situación como sea y seguí hablando como si conmigo no fuera, tratando de concentrarme fijamente en los papeles sin mirar a los demás. Cuando terminé y mis amigos comenzaban a hablar entre ellos, doy un pasito despacito hacia adelante y me volteo para ver a Natalia, que seguía con la cabeza inclinada como si la hubieran despegado de mi hombro. A pesar que traté de no mirarla, no pude evitar verla a los ojos, con los que, si no me equivoco, me miraba fijamente con cara de muy buena intenciones. Yo, me armé de valor y.. me escabullí al baño.

Una vez allí, y re-pensando en la situación [en TODAS las situaciones mejor dicho] me di cuenta que de repente, ahora sí, los dioses me favorecían. Que quizás, por fin, se presentaba ante mí la oportunidad de pasar acompañado esos momentos de soledad en el otro patio. Y si bien Natalia no era ‘la chica’, pues, para empezar la universidad, como que estaba bien no?

Al menos, eso pensaba yo..

7 comentarios:

El Frankie dijo...

A pedido del público..

Raulín Raulón... dijo...

Ya, arco, pateaaaaaaaaaa!

Que bien la hiciste, ah. Me quito el sombrero y hasta te hago el baile de la pleitesía de los doctores, sacaste el héroe.

En fin, se te extrañaba, es cosa de leer lo que siguió... parece auspicioso...

Dragón del 96 dijo...

Oe mister... vamos por partes.

En la universidad tienes que vivr de todo... no te cohibas!!! Pero en tu lugar (pues nunca lo he estado, creo) tampoco me meto con la colega... te metes con las compañeras de clase, pero no los patas (las chicas tb son patas, no jo...). Y pelirrojas... seria interesante...

Bueno leerte, mister.

Slaudos.

Dragón del 96 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Iparraguirre dijo...

Y hasta q al fin! bueno mi herrrmano, eso de los amorillos entre amigos tan cercanos como lo eras tu allí es bien jodido, peeeero, recuerda q hay un dicho: chica de la universidad es para siempre, así q q si estás decidido, adelannnnte. Suerte!

Kris dijo...

Aplausos para Frankie! por postear al fin! xD

El Frankie dijo...

Raulín: ja, no sabes que soy tan malo para el fútbol.. estando frente al arco la tiro para el córner.

Dragón: por qué no con las amigas?? por algo son.. amigas no??

Luis: jaja, noo que miedo, ya me hicieron recapacitar: no más chicas de la universidad (del instituo nomás.. jeje)

Kris: sorry, pero los parciales me quitaron tiempo y las notas me quitaron ganas.